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JouScout.com - Consells: problemes freqüents.

Problemes freqüents amb nens i adolescents.

 

Nens que menteixen, nens que roben, nens agressius,... són els anomenats trastorns infantils del comportament. Es tracta de “conductes antisocials”, en les que no es respecten ni els drets dels altres ni les normes socials.

Són conductes que apareixen durant el desenvolupament normal d’un nen, però cal considerar-les un problema en el moment en què persisteixen en el temps més enllà del que seria d’esperar o en un grau d’intensitat elevat.

 

EL NEN AGRESSIU

 

Aquest és un aspecte que resulta d’una especial gravetat, car podem arribar a trobar-nos que hi hagi nens o nenes que deixin de venir al cau per culpa d’un company agressiu.

 

En aquest apartat tractarem de nens agressius de per si. Quan es tracti de casos puntuals d’agressivitat o baralles, podeu consultar l’apartat “Baralles i agressions. Gestió de conflictes”.

 

Per entendre bé aquest tema, us dono a llegir sis articles diferents:

 

(1) EL NIÑO AGRESIVO

Las primeras conductas consideradas realmente como agresivas aparecen entre el 2º y 3er año de vida cuando se siente frustrado por no ver cumplidos sus deseos; entonces, el niño araña, muerde, pega,...

Antes de esta edad, lo que muestra el niño es rabia, mediante pataletas y gritos.

Es a partir de los 4 años, cuando esta agresividad pasa a ser expresada verbalmente.

 

Esto ocurre en el desarrollo normal de todo niño. Lo que sucede es que algunos continúan mostrándose agresivos, y esto sí que se convierte en una conducta problemática. El grado de agresividad, la edad de aparición, así como su permanencia en el tiempo hará determinar la intervención de un psicólogo infantil que abarque el problema desde su globalidad.

 

Generalmente, tras este comportamiento hay una baja autoestima, un ser que lucha por autoafirmarse y/o la expresión de un exceso de tensión o angustia que no encuentra otra vía de escape. Para unos, la agresión es una forma de dominar al grupo y para otros es imitar lo que han visto o vivido en casa,...

 

Para lograr algún cambio en dicho comportamiento, habrá que incidir directamente sobre las causas que lo originan, además de educarle en el control de sí mismo.

 

Al hablar de agresividad nos referimos tanto a la agresividad física como a la verbal, y tanto a la autoagresividad como a la agresividad contra los demás. Tanto el comportamiento autodestructivo como el de agresividad contra los demás pueden llegar a resultar muy peligrosos; de ahí, que no deben ignorarse, ni se puede esperar a que se resuelvan por sí solos.

 

AGRESIVIDAD CONTRA LOS DEMÁS

Cuando un niño se muestra una conducta agresiva contra los demás, se le apartará del grupo, provocando en él una reflexión, sin reñirle ni culparle, y haciendo que continúe su juego solo hasta que decida volver a integrarse al grupo con otra actitud más adecuada.

 

Encontramos en este grupo también a los niños que:

- juegan continuamente con fuego

- dañan a los animales.

 

Son casos que requieren una rápida intervención, pues están poniendo en peligro su propia vida y la de los demás.

 

AUTOAGRESIVIDAD (Suicidio, Autolesionarse,...)

El suicidio es algo poco frecuente en niños menores de 10 años; lo es más en las edades cercanas a la adolescencia.

 

Signos preocupantes son:

- el mostrarse "especialmente triste"

- perder interés por las cosas que le rodean

- perder el apetito

- alteraciones del sueño (en exceso o en defecto)

- decir cosas negativas sobre sí mismo

 

Estos datos deben alertarnos, y hacen necesario buscar las causas (hablando con el propio niño).

 

La mayoría de los casos requerirán un trabajo más profundo por parte de un especialista infantil, e intervenir de forma rápida mediante un tratamiento.

 

(2) COMPORTAMIENTO AGRESIVO EN LOS NIÑOS

Hay niños que muestran comportamientos en determinadas situaciones más o menos perjudiciales para él o para los demás. Este tipo de comportamientos dificultan el desarrollo de unas interacciones sociales adecuadas.

 

Hemos de tener en cuenta que, aunque existan ciertos factores biológicos que influyan en la posibilidad o no de manifestar unos niveles de actividad altos, el contexto sociocultural y en general, el ambiente donde se desenvuelve el niño va a determinar que aprenda una gran cantidad de comportamientos agresivos. Los diferentes comportamientos agresivos son, fundamentalmente, aprendidos.

 

Vivimos en una sociedad donde, desgraciadamente, la violencia física y verbal es utilizada de forma generalizada para la obtención de los intereses personales, culturales, políticos, religiosos, etc. Por tanto la conducta agresiva es recompensada en multitud de ocasiones, y los niños no se ven libres de su influencia.

 

Los niños aprenden comportamientos agresivos básicamente de dos formas, mediante la imitación de modelos (modelado) y mediante la obtención de recompensas sociales y materiales después de llevar a cabo una conducta agresiva (moldeamiento). Ellos aprenden desde muy pronto a ser valorados socialmente por otros niños, sus hermanos, incluso sus padres, por pegar más fuerte, insultar a quien le molesta de alguna forma, o agredir para obtener lo que desea. Si además, el niño con este tipo de comportamiento obtiene lo que desea, el comportamiento agresivo se ve mucho más reforzado.

 

Por ejemplo, cuando un niño desea un juguete de un compañero y lo consigue pegándole o quitándoselo a otro niño, la obtención de este juguete está reforzando la conducta agresiva. El niño aprende que agrediendo consigue lo que quiere del resto de las personas.

 

Pero hemos dicho que mediante la imitación el niño también aprende a comportarse de forma agresiva. En nuestra sociedad el niño encuentra gran cantidad de modelos de comportamiento agresivo, tanto en los medios de comunicación (sobre todo la televisión), como el que emplean los diferentes adultos que rodean al niño.

 

Nosotros, como educadores, debemos ser adecuados modelos. Si, por ejemplo, cuando Juan pega a Susana para que le de un cuento que está leyendo y nos acercamos gritándole a Juan y le quitamos de un tirón el cuento diciendo "ya estoy harta de ti" o "la próxima vez te vas a enterar", los niños observan que gritando y quitando las cosas se consigue lo que se desea. De esta forma no vamos a conseguir que Juan deje de intentar conseguir lo que quiere de forma agresiva sino al contrario, estaremos reforzando aún más este tipo de comportamiento. Tendremos que actuar, por una parte, evitando que se produzcan estos comportamientos, o retirando las consecuencias agradables que siguen a este tipo de conducta agresiva y, evitando ser modelos agresivos para el niño.

 

Por ejemplo, en el caso anterior tendremos que prevenir que Juan consiga el cuento de esa forma: sino podemos prevenir, podemos acercarnos sin mostrar ningún tipo de agresividad, retirarle el juguete y explicarle de forma sencilla que "las cosas se piden así" dándole ejemplo de como hacerlo y pidiéndole que se lo devuelva a Susana.

 

Si al mismo tiempo le decimos una forma adecuada de pedirlo, por ejemplo, diciéndole "pídeselo por favor, y verás como te lo da" le estaremos enseñando formas adecuadas y no agresivas de obtener las cosas y, estaremos, al mismo tiempo, siendo modelos adecuados para ellos enseñándoles formas alternativas de comportamiento.

 

(3) EL CASTIGO FÍSICO NO ES BUEN CONSEJERO

·     Cuando el niño es agresivo hay que buscar ayuda profesional

·     La violencia genera más violencia, por eso hay que dialogar

·     Más del 50% de los pequeños maltratados actúan de forma hostil hacia los demás

 

Algunos niños demuestran cierta hostilidad hacia los demás a través del lenguaje o conductas físicas agresivas.

 

Le pegan a sus compañeros, muerden, patean, gritan y hasta amenazan con ejercer otras acciones si no consiguen lo que quieren.

 

Aunque ese comportamiento es relativamente común y puede ser parte de su desarrollo normal, es necesario estar muy pendiente de ellos y enseñarlos a controlar esos sentimientos para que no mantengan esa actitud hostil cuando sean adultos.

 

La doctora Raquel Valeri, psicóloga infantil, explicó que existen muchos motivos por los que éstos pueden actuar de esa manera. Unos lo hacen como una reacción a una situación conflictiva, como por ejemplo, que alguien les pegue, y otros porque tienen serios problemas emocionales.

 

El castigo personal es una de las causas más frecuentes del comportamiento agresivo de los niños. La especialista estimó que más de 50% de los pequeños que son reprimidos físicamente por sus padres, por haberse comportado inadecuadamente, reaccionan de forma violenta ante los demás.

 

"Esos métodos no son buenos, hay montones de maneras de comprender a un niño, de negociar con él sin maltratarlo, porque la violencia genera más violencia. Lo más indicado es hablar con los hijos, sobre todo cuando se vuelven adolescentes", dijo.

 

Recordó que diversos estudios han demostrado que los menores que han sido maltratados, repiten con sus hijos lo que vivieron en la infancia.

 

¿Qué hacer?

 

Cuando la agresividad es frecuente y severa, es necesario buscar ayuda profesional, ya que se están empezando a instalar en el niño conductas más o menos fijas que, si no se tratan a tiempo, pueden terminar en un trastorno de carácter neurótico.

 

Para evitar que eso ocurra, la doctora recomendó a los padres observar si sus hijos están respondiendo a algo que percibieron como una agresión hacia ellos, o si siempre actúan de forma violenta ante los demás.

 

En el primer caso, deben eliminar el estímulo negativo -dejar de pegarles-, y en el segundo, someterlos a una evaluación psiquiátrica para determinar si padecen algún problema emocional y corregirlo tempranamente.

 

Otras formas de abordar el problema son: ponerle límites al niño y aprender a decir no.

 

"Desde pequeños tienen que aceptar que existen topes en la vida y que no todo lo que quieren se les puede dar".

 

El “no” es una herramienta importantísima en la educación de los hijos, pero con ciertas condiciones. Deben ser pocos y sostenidos.

 

“Hay personas que dicen no porque es la primera palabra que se les ocurre, o porque necesitan que les rueguen, y eso no está bien. Si el niño es pequeño, se debe decir no cuando su integridad física está en peligro, y de grande cuando no está a su alcance lo que quiere".

 

En cuanto a los castigos, deben ser cortos, ya que de lo contrario pierden vigencia y se debilitan, recomiendan los especialistas en esta materia.

 

Tampoco deben perjudicar al resto del grupo familiar, incluyendo a los padres. Los términos “nunca” o “siempre” son discutibles. La recomendación es hablar mucho con los niños.

 

Recomendaciones:

·      No los ignore: Observe cuidadosamente a sus hijos. Si pelean persistentemente busque ayuda profesional, ya que eso puede ser una señal de que tienen algún trastorno emocional.

·      Supervíselos: No permita que sus hijos pasen muchas horas frente al televisor viendo programas violentos, ya que diversos estudios han demostrado que ellos tienden a imitar esos actos.

·      Converse: Hable con sus hijos, explíqueles que la agresión verbal y física no es conveniente y enséñelos a controlar su temperamento.

·      Intervenga: Cuando su hijo le pegue a otro niño, sepárelos de inmediato y trate de consolar y atender al pequeño que resultó golpeado para que el otro no se sienta victorioso.

·      Actividad: Los especialistas recomiendan mantener a los niños en actividades deportivas. El intercambio con jóvenes de su misma edad le harán muy bien.

·      Tareas: Asígnele responsabilidades y verifique que las cumpla. Sea cuidadoso cuando le pregunte sobre sus actividades personales, pues algunos reaccionan violentamente cuando sienten que están siendo interrogado por los padres.

 

Hay montones de manera de comprender a un niño, de negociar con él sin maltratarlo, porque la violencia genera más violencia”.

 

(4) CON EL NIÑO AGRESIVO

·      No recurra a normas demasiado rígidas, ya que ello sólo generará reacciones agresivas y de rebeldía.

·      Evite la brusquedad, ya que la agresividad sólo incrementa la agresividad, y además daña emocionalmente tanto a los padres como al niño.

·      No prometa premios o castigos que no va a cumplir.

·      Trate de dialogar con el niño y de explicarle serenamente lo erróneo de su comportamiento, evitando adjetivos despectivos o que ridiculicen o comparen con otro niño.

·      Trate de mantener la calma en todo momento, recuerde que se educa con el ejemplo.

·      Ayude al niño a que hable y se desahogue.

·      Procure que el niño realice actividades físicas intensas.

·      Que al niño le llegue constantemente que se le quiere a pesar de su actitud.

·      Si persiste busque ayuda profesional.

 

(5) COMPORTAMENT AGRESSIU EN JOVES INTOXICATS PER PLOM

Una altra possibilitat que explicaria el comportament agressiu seria que el nen patís una intoxicació per haver ingerit plom en algun moment de la seva vida. Si creieu que pot ser així, els pares poden demanar que li facin al nen un anàlisi de sang per descartar-ho.

 

El professor Needleman, de la Universitat de Pittsburgh, va demostrar en un estudi que els delinqüents juvenils tenien nivells de plom en el cos fins a 9 vegades superiors als de joves normals. Aquest plom l'haurien anat ingerint o aspirant durant la seva infància, possiblement abans dels 6 anys.

 

Les estadístiques diuen que 1 de cada 20 nens té nivells massa alts de plom en sang. Els efectes que ocasiona són:

·      Intel·ligència inferior a la mitjana

·      Baix rendiment escolar

·      Problemes de comportament o atenció

·      Irritabilitat

·      Comportament agressiu

 

Altres efectes que pot generar són:

·      Lentitud en el creixement corporal

·      Problemes auditius

·      Inapetència i falta d'energia

·      Dificultat per a dormir

·      Mals de cap

 

El plom es troba en:

·      La pintura de cases velles (abans la pintura portava plom), que esdevé perillosa quan s'escrostona i cauen trossos que el nen es porta a la boca, o quan per motiu de reformes es fricciona i es genera pols de plom que passa a l'aire.

·      La pintura de mobles o joguines antigues.

·      Perdigons de plom, plomades de pesca, pesos de cortines.

·      En l'aigua de l'aixeta si les canonades o les soldadures estan fetes de plom.

·      Figuretes i joguines de plom.

·      El sòl al costat d'una carretera, contaminat per efecte de vàries dècades en que la benzina portava plom. També en el terra al costat d'una casa vella, on durant anys s'ha anat escrostonant pintura de la façana. És possible que aquest plom pugui arribar a les plantes i fruits que es cultiven en aquests terres (no mengeu mai mores d'un esbarzer situat al costat de la carretera).

 

(6) PSICOPATÍA INFANTIL

Muchas personas se sienten incómodas al aplicar el término "psicópata" a un niño, pero la experiencia clínica indica claramente que este trastorno también puede darse en niños.

 

La psicopatía no aparece repentinamente en la edad adulta sin anuncio previo. Los indicadores del perfil del psicópata se revelan ya en la primera infancia.

 

De niños son inexplicablemente diferentes a los niños normales, más difíciles, traviesos, agresivos y mentirosos, difíciles a la hora de “relacionarse” o de acercarse a los demás, menos susceptibles a la influencia y a las instrucciones, y siempre, siempre, desafían los límites de la tolerancia social.

 

En los primeros años de la escuela se acentúan ciertas señales.

 

En caso de observar estos rasgos, se hace indispensable consultar a un especialista, el cual evaluará si se dan otras características (egocentrismo, ausencia de empatía, culpabilidad, remordimiento, etc.) y determinará si efectivamente nos encontramos frente a una psicopatía, o por el contrario nos enfrentamos a un simple Trastorno de la Conducta.

 

La intervención en estos casos sólo puede tener éxito en forma temprana, esto es en la infancia. En la adolescencia la posibilidad de cambiar los patrones embrionarios de la psicopatía es muy reducida.